miércoles, 25 de julio de 2018

Señor Libros


Señor Libros tiene una voz grave y dicen por ahí que posee una sabiduría enorme.
Se expresa lentamente, como para que todos piensen cuando él habla.

Vive justo adentro del árbol más grande de todo el Bosque Rebelde, al lado del lago más tranquilo que pudiese existir.
Él se encierra en su Casa-Árbol y allí pasa horas eternas.




Ayer terminé estos 3 libros, los cuales leí unas cuatro veces porque eran divertidos y hasta varios animalitos se entretenían cuando me oían leer.



Tengo ganas de emprender la lectura de un nuevo libro del cual yo pueda aprender la sabiduría, por eso hoy salí temprano aprovechando que hay sol. Fui a consultar a Señor Libros para que me haga alguna recomendación sobre libros de sabiduría.

Él respiró profundamente, luego hizo silencio. Yo no entendía bien si no sabía qué responderme o si se estaba durmiendo. Lo que sí sabía era que su manera de hablar era lenta, por eso lo esperé un rato. Los minutos pasaron, uno detrás del otro, como siempre suele ocurrir.

Me quedé esperando, porque todos dicen que Señor Libros es muy sabio.

Al cabo de dieciocho minutos, él tomó un respiro, como para decidirse a responder:
¨-No puedo recomendar nada¨

¿Esa fue su respuesta? ¿Listo? ¿Fin? ¿Y para escuchar eso vine?
No entendí nada. Era la primera vez que yo lo consultaba, porque todos hablaban de su enorme sabiduría.
Le dí las gracias, aunque en el fondo de mi alma sabía que él no las merecía.
¡Encima me había hecho esperar un montón!

Señor Libros tomó otro respiro, y se esmeró en decir algo más, seguro ahí estaba a punto de aparecer la respuesta que yo buscaba:

¨- ¿Por qué crees que a la gente le interesa leer libros?¨

Bueno, su pregunta me parecía algo rara, no venía al caso...
No tenía nada que ver con lo que yo necesitaba saber.

Señor Libros tomó otro respiro y lentificó aún más sus palabras... me miraba fijamente... como dándose cuenta que no me interesaba su pregunta... o que yo no lo entendía... o quizás era que yo no lo quería entender...

Y con su voz grave, agregó:

-La sabiduría no proviene de los libros que otros escribieron. La sabiduría nunca puede contagiarse. La sabiduría está adentro de cada ser, y espera pacientemente, quizás toda la vida, a que se animen a descubrirla. En los libros de autores ajenos se pueden encontrar muchos conocimientos que ellos supieron plasmar. Pero la sabiduría nunca puede estar escrita en un libro. La sabiduría nos da poder. Ningún escritor puede otorgarte poder, porque el poder no se transmite. El poder está adentro de cada uno. Y si te animas a descubrir tu esencia, alimentarás tu sabiduría y a la vez tendrás poder para crear lo que desees. 
¿Notaste que la gente trata de acumular conocimientos a lo largo de la vida, y eso que aprende está afuera de ellos? ¿Para qué le sirve, si al morir no pueden llevarse esos conocimientos al otro plano? No estoy afirmando que sea perjudicial aprender conocimientos. Más bien sugiero que se enfoquen en descubrir la sabiduría que le da su propia esencia. 
Ves que yo paso largas horas leyendo ¿verdad? Pues estos libros son parte de mí mismo, son las experiencias que mi alma escribió a lo largo de todas mis vidas. Las leo una y otra vez, para descubrir en qué puntos pudo quedar bloqueada mi alma, y eso lo hago con el objetivo de trascenderlos y avanzar... 
Recuerda siempre que si buscas sabiduría, será mejor que te enfoques en tu esencia, y en aquello que perdure a través de tus vidas. 
Busca lo imperecedero, porque lo demás, no te servirá para avanzar.

Señor Libros me saludó cordialmente y se encerró en el silencio.

Me había transmitido una gran parte de su enorme sabiduría, aunque él siempre va a decir que la sabiduría no puede contagiarse...





sábado, 21 de julio de 2018

Andar sin avanzar


Hoy era uno de los días más tranquilos porque justo el viento se fue a otro lado. 
Por eso digo que a mí me parece que éste no es el ámbito más adecuado, y menos a esta hora que los animalitos están concentrados en su alimento y nadie debe molestarlos con tanto ruido. 

Por lo pronto parece que ellos ni se inmutaron ya que andaban por todas partes. No sé bien si eran turistas exploradores o si tenían la intención de vender en el Bosque Rebelde sus autos complicados. 
Da igual. Aquí nadie compraría esos artefactos.
No es que no fueran lo suficientemente novedosos, es que aquí no manejamos dinero. Sólo intercambiamos cosas. Pero a ellos eso no les interesaba (Ya me di cuenta) 

En un momento esos autos estrafalarios  remontaron vuelo, pero como los conductores no sabían qué botón pulsar, no pudieron aterrizar en la forma tradicional, entonces casi todos terminaron enroscados en los árboles. 

Cada quien, a lo largo de dos horas y treinta y dos minutos, se las ingenió para bajar, pero sin siquiera prestar atención a los otros conductores que también estaban tan atareados y concentrados como ellos para poder desenroscarse las ramas.

Lo paradójico es que estaban completamente concentrados en avanzar y ni miraban a los demás. Y paralelamente estaban tan pendientes de mirar hacia afuera que nunca lograron centrarse en su propio ser. 
¿Será por eso que terminaron tan complicados? 
Eso sí que no lo sé.

¡Qué extraña situación, porque mientras recorrían todo el Bosque Rebelde me parece que no avanzaron demasiado, aunque no pararan de andar!

En este caso, creo que haber ido a parar arriba de los árboles fue una sacudida para hacerlos detener... y pensar...
(Al menos un rato...) 
Bueno, dicen por ahí que no hay mal que por bien no venga ¿No?


sábado, 19 de mayo de 2018

Piedras en el camino


En casi todo el Bosque Rebelde nevó siete días y cincuenta y ocho minutos. Y digo ¨en casi todo el Bosque Rebelde¨, porque en la otra parte, más allá, no nevó.

Salí a caminar y me crucé con una piedra rebelde. Yo andaba distraída, entonces tropecé y me caí.

Como nevaba tanto, la piedra se enroscó en la nieve y se hizo muy grande.
Entonces la miré fijamente, y como entorpecía mi camino, empecé a empujarla hasta correrla. Era  pesada y molesta. Me enojé mucho. Lo raro es que cuanto más enojada yo estaba, más piedras iban apareciendo. Parecía que lo hacían a propósito.

Tratar de entender cuál era el mensaje que esta piedra molesta quería darme, no fue fácil. Por lo pronto, el frío y la nieve hacían que mis huesos se congelen (y las piedras se multipliquen)
Cuanto más me empecinaba en esquivarlas, más aparecían, y más me enojaban, y así sucesivamente. O sea, era un círculo del que no podía escapar ni aunque me lo propusiera durante un milenio.

Esperé a que el sol me ayude a salir de este problema, es decir, que él derrita la nieve que se enroscó en esas piedras (volverían a ser chiquitas y sería más fácil esquivarlas.)
Pensé y pensé esa solución, una y otra vez...
Pero esperé sentada, porque parada, ya me había cansado.
El sol, ni se asomaba, o si lo hacía, se escondía a propósito, sin ánimo de ayudarme.
Mi enojo aumentaba.
Y las piedras, también.

Me dio sueño el hecho de pensar y pensar en buscar otra solución.
Me dormí casi por treinta y siete minutos. Y soñé que todas esas piedras me recordaban a una persona que hace unos años atrás conocí en una ciudad de Terralandia. Esa persona tenía justo todas las características que enojarían a cualquiera. No es que fuese mala, sólo era un poco (o bastante) molesta.
Y en medio de mi sueño pensé que esa persona era así a propósito, porque había elegido ser tan molesta como las piedras del camino, todo para que el resto de la gente (sí o sí) no pueda esquivarla.
¿Por qué elige ser tan molesta? (Pensé)
Ser así es muy molesto hasta para ella misma... porque siempre recibía enojos de todo el mundo.
 ¿Y si esa persona tiene el altruísmo más grande del universo y a través de ese rol hiper-ultra-súper molesto ayuda a los demás a recordar la luz escondida que tienen, y que podrían encender gracias a la tolerancia, la paciencia y el amor incondicional...?

Y en esos treinta y siete minutos en los que me dormí y soñé, me di cuenta de otra cosa: Esperar que el sol, desde afuera, pueda ayudarme, sólo serviría para olvidar mi poder transformador.

Seguía dormida, pensando...

Dos cosas, entonces, debía aprender esta vez:
1) Valorar y ejercer el poder transformador (de mi propio interior y, a su vez, de la realidad que podía crear)
2) Despertar mi amor incondicional.
Y ambos estaban relacionados con esas piedras enormes (y con esa persona que, por amor, había elegido ¨ser tan molesta¨ como las piedras...)

Y, como siempre pasa en estos casos, cuando me desperté, no había ni una piedra en mi camino.
Y el sol radiante, sin haberlo llamado más para que me ayude, se hizo presente y brillaba más que nunca...







miércoles, 16 de mayo de 2018

Creer... es la clave


A las 17.45 hs empezó a nevar en Bosque Rebelde. En dieciocho minutos cayeron dos millones quinientos siete copos de nieve a la vez. Pero deben haber caído algunos otros, porque los de más allá, no pude contarlos.

Andar en trineo para buscar frutos puede ser divertido, siempre que haya frutos. Esta vez no había ninguno. Igual fue divertido. Hasta que de repente, escondido detrás de un árbol sin hojas, apareció un señor. Sería de alguna ciudad de Terralandia, vaya a saber... Lo que sí estoy segura es que a él nunca lo vi en Bosque Rebelde.

Él creyó que yo no lo había visto, pero su presencia detrás del árbol era evidente.

No sé qué me pasó, pero un poco (o bastante) ese señor me enojó, porque de repente percibí que ni él creía en lo que me decía, aún así, se esmeraba en convencerme para que yo le compre lo que me quería vender.

Resulta que el señor me dijo que si yo necesitaba recibir mensajes de Seres cósmicos elevados, tenía una oferta única para venderme´... un curso acelerado y eficaz.
Le dije que no tenía plata, porque en realidad en Bosque Rebelde no manejamos dinero, es que no lo necesitamos. Por unos diecisiete minutos me dio tristeza no tener plata, porque el material que quería venderme parecía bueno y altamente eficaz... Fue ahí cuando suavemente llegó una plumita que volaba con el viento y se posó en mi hombro... ¡¡¡Era una señal!!! Un Ángel me estaba recordando que a cada instante nos llegan mensajes, pero hay que estar atentos para recibirlos y entenderlos. ¿Cuál era el mensaje esta vez? Creo que me quería decir que yo no debía enojarme con ese vendedor, porque él era un espejo que me recordaba cuando yo misma no creo en mí, y busco que los demás me transmitan los mensajes... 
¨Todos somos canales¨, me decía ese Angelito...
Pero depende de nosotros no negarnos a creerlo.

Fue en ese instante que cerré los ojos y abrí mi corazón... (ya sin ningún enojo hacia el vendedor...)
Y cuando abrí los ojos, ese señor ya no estaba...
Pero... ¡Ni siquiera sus pisadas en la nieve...!
Qué raro...




sábado, 5 de mayo de 2018

Hago lo que se me da la gana

Hace un rato se desató una tormenta grande en todo Bosque Rebelde.
Y como llovía y llovía, me dio miedo que tanta agua me inunde, entonces me quedé adentro del castillo.
Me puse a practicar danza que, por cierto, hacía como siete años, tres meses y doce días que no practicaba. Igual, nadie lo notó...
Bueno, no había nadie a mi alrededor.


El hecho es que me acordé que cuando yo vivía en una ciudad de Terrralandia, una vez escuché a dos personas que dialogaban, y una le dijo a la otra:

¨-Siempre perdés el tiempo... porque hacés lo que se te da la gana¨

Fue un diálogo raro, bueno, al menos, no lo entendí del todo. Me daba la sensación de que hacer lo que a uno le da la gana era casi igual a pensar que uno es egoísta, maleducado, intolerante, y muchas otras cosas malas a la vez, todas juntas, o separadas, no sé bien.

Una y otra vez daba vueltas en mi cabeza esa expresión... Y pensé: ¿Acaso no es bueno hacer lo que a uno le gusta durante todo el día o al menos durante varias horas?
¿Será que lo que a la gente le gusta va en contra de su propio bien o el de los demás?
¿Tan mal elige la gente que si hace lo que le gusta ¨pierde el tiempo¨?

Más bien me parece a mí que la costumbre hizo que se desvalorizaran las acciones que libremente elige la gente... O la gente elige libremente hacer acciones que se desvalorizan de por sí. No sé. Ya me perdí.

Casi segura estoy de que la tarea que vinimos a concretar aquí, debiera ser fácil, debiera darnos paz y a la vez debiéramos sentir que es disfrutable. Si por el contrario, lo que hacemos es una tortura diaria que nos provoca estrés, desequilibrio, enojo, tristeza, agobio, y encima es una rutina mecánica en la que no nos detenemos a pensar ni para qué la hacemos, pues ahí sí estaremos perdiendo el tiempo...

A mí me parece que algunas personas se acostumbraron a creer que si hacen cosas que detestan, durante todos los días y en forma mecánica, eso ¨es productivo¨, pues ¨no pierden el tiempo...¨ (aunque lo que hagan sea inútil para el crecimiento de sus Almas y pierdan el tiempo durante miles de vidas sin saber quiénes son y para qué vinieron aquí...)

De aquí en más, cada día, cada hora y cada segundo que piense o haga una tarea, me preguntaré: ¿Para qué sirve?
Si no hallo ninguna respuesta, obviamente deberé buscarla por cielo y tierra, sin parar.
Si al cabo de setenta y siete días y dieciocho horas no encuentro la respuesta acerca de para qué sirve esa tarea, dejaré de hacerla para siempre (salvo que aparezca de repente una utilidad posible, claro)

Así que, a partir de ahora, he decidido hacer lo que se me da la gana. (Y que nadie vaya a creer que estoy perdiendo el tiempo...)






martes, 16 de enero de 2018

Mensaje recibido en la Re-Unión de Común-Unidad


Esta mañana me levanté muy temprano para anotar en mi cuaderno una experiencia muy importante que vivimos ayer todos los habitantes del Bosque Rebelde. Es que no quiero olvidarme nada...

Cuando en todo Bosque Rebelde la luna está en cuarto creciente, los habitantes caminamos toda la noche hasta llegar al lugar en que nos Re-Unimos en la Asamblea de la Común-Unidad.
Quien guía esa Re-Unión de la Común-Unidad es siempre alguien diferente, dependiendo del tema a tratar.

Una vez que nos saludamos todos, nos Re-Unimos para meditar en Común-Unidad.
Allí se nos aparecen en nuestros corazones los temas a trabajar durante el período que duren las siguientes lunas hasta el próximo cuarto creciente.

Esta vez pensamos que, como siempre, sería fácil recibir los temas a tratar. Pero no fue así. Los temas se hicieron esperar.

Mientras tanto, como había llegado a Bosque Rebelde una familia de peregrinos que deseaba instalarse para siempre aquí, nos preguntaron cómo nos organizábamos.

Una de las mujeres de largos cabellos plateados cuyo corazón brillaba desde lejos, les contó:
-Aquí, en Bosque Rebelde, vivimos conectados con la naturaleza, que es sabia. Y al conectarnos, aprendemos a escuchar sus mensajes. A veces los mensajes son para crecimiento personal, y otras veces son para el crecimiento de todo el Bosque Rebelde. Aquí intercambiamos lo que cada quien produce, y si alguien no necesita nada, no tiene por qué llevarse objetos que produzcan los demás. Eso siempre fue así en Bosque Rebelde. Generalmente se escucha que en otras regiones de Terralandia entregan dinero a cambio de un producto o servicio. Pero aquí es diferente. Porque se puede correr el riesgo de tener dinero y adquirir productos que no se necesiten, o por el contrario, no tener dinero y no poder recibir ni siquiera lo básico que se necesite para vivir. Y eso sería muy triste y muy injusto. Entonces, en Bosque Rebelde cada quien ofrece lo producido y si alguien lo necesita, se lo lleva, pero si no necesita nada, pues nada toma a cambio de lo que entrega. Y así todos tienen lo que necesitan...

Luego, la mujer de largos cabellos plateados, les habló de la educación de los niños:
- Eso es muy interesante. A medida que van creciendo a nadie se le ocurriría encasillarlos por edades para enseñarles los conceptos que saben los adultos. Aquí se permite jugar libremente a los niños, y cuando ellos tienen inquietudes, los adultos los ayudan a comprenderlas de acuerdo a lo que cada alma vino a experimentar. De hecho eso logra que los niños vayan recordando el viaje álmico y la misión que en este plano vinieron a cumplir. Ningún adulto enseñaría nada que no tenga que ver con ayudar a los niños a recordar su viaje álmico. Por otra parte, se les explica a los niños que cuando un alma está lista para desencarnar, hacemos una ceremonia en la cual sentimos a nuestro Ser Superior abrazando al de aquella alma que se eleva hacia la luz. Es muy común conectarnos con almas de otros planos o que vivieron aquí en otros tiempos, y eso ocurre cuando se necesitan recibir mensajes. Todo se produce en armonía y paz muy bellas...

Mientras la mujer de largos cabellos plateados sonreía, cerró sus ojos unos instantes, y todos recibimos un mensaje en nuestros corazones:
¨Si se comparan con el resto de las comunidades de Terralandia, y permanecen separados de ellas, no podrán seguir creciendo¨

Pensé mucho rato en aquél mensaje que ahora estoy leyendo de mi cuaderno...




Me acordé que los Habitantes de Terralandia se dividen en grupos bien separados... y el mensaje... sugirió otra cosa...






Supe en ese instante que ese mensaje había llegado a nuestros corazones en el momento justo.
De aquí en más, nuestras costumbres debían cambiar para siempre. 




domingo, 14 de enero de 2018

Aquí no usamos reloj

-¨Ni idea qué hora es¨ - Así le respondí. Pero era verdad, no tenía idea.
Es que cuando el sol ilumina las treinta y cuatro ramas de aquél árbol, ahí sí, puedo saber a ciencia cierta qué hora es. Creo que la luna también me dice qué hora es, porque a medida que pasa la noche se refleja de una manera especial en el lago de allá. Pero como hoy una nube tapó la luz del sol, y la luna aún no se ve, no pude responderle qué hora era.

En este sendero a veces me cruzo con otros corredores que habitan en Bosque Rebelde. Pero esta vez me preguntó la hora uno que no corría ¨por correr¨, sino porque llegaba tarde. No sé adónde. Pero estaba apurado. Eso es raro.

-¨El tiempo es relativo¨ - Dicen los citadinos terralandenses. Y tienen razón.
Sin embargo los citadinos terralandenses usan relojes en todas partes: relojes pulsera, relojes en los celulares, varios relojes colgados en paredes de las casas, relojes en las mesas de luz, relojes en el trabajo... Y están pendientes de cumplir tareas a un horario determinado: levantarse a la mañana siempre a un horario exacto, ir al trabajo o retirarse a un horario exacto, comer, bañarse, salir a hacer compras, practicar deportes ¡hasta muchos van al baño a un horario determinado...!
Día a día... Siempre al mismo horario...
Todo está ¨ordenado¨ de acuerdo al reloj, al cual los citadinos obedecen en forma constante y voluntaria.
Y cuando pasaron las horas, si no alcanzaron a hacer todo lo que habían diagramado, se enojan diciendo que ¨perdieron el tiempo¨. Qué raro porque también dicen que el ¨tiempo es relativo...¨
Para mí, esa es una contradicción.

Dejé de correr y me senté a pensar bajo un árbol...
En Bosque Rebelde nadie usa reloj, es que no tendría sentido.
¿Para qué necesitaríamos un reloj?
¿Acaso quienes no usamos reloj nos olvidaríamos de comer, o dormir, o hacer nuestras actividades diarias?
Y en Bosque Rebelde casi nunca festejamos los cumpleaños ni el ¨Año Nuevo¨.
Ni siquiera sabemos qué edad tenemos.
¿Para qué habríamos de saberlo?
Si nuestra Alma experimenta distintas vidas simultáneas, no tendría sentido festejar sólo los años de esta vida. Pues... no sería real...

Si estamos pendientes de la idea del ¨tiempo sucesivo¨ nos olvidaremos que siempre estamos en el momento presente, en el cual, verdaderamente, no existe el tiempo.

Y aprendamos de la Naturaleza, que sabiamente hace sus tareas siguiendo su proceso interior...
¿O acaso el árbol, por no tener reloj, se olvidaría de dar sus frutos a tiempo...?





jueves, 11 de enero de 2018

Ingredientes rebeldes

A primera vista, unir ingredientes rebeldes puede ser catastrófico. Es que no quieren integrarse.
Ni bien los agrego en el bol, salen disparados por el aire.
-¨Si son rebeldes aislados, no tendrán ninguna utilidad¨
Eso se los dije, pero ellos desconfiaban. Creían que si todos se integraban, perderían su poder individual...
Durante siete horas y treinta y dos minutos estuve hablándoles desde mi corazón.
Les dije que cada uno era importante y a la vez diferente, y que si se unían podrían alcanzar un objetivo.
Ahora entendieron.
Entonces mezclé avena, harina integral, azúcar mascabo, aceite alto oleico, castañas de cajú, nueces, almendras, canela, esencia de vainilla, polvo de hornear y un poco de agua.
Quedaron integrados y muchos se disolvieron en la mezcla sin necesidad de perder su importancia individual. Y esta vez, ninguno se resistió.
Armé masitas y las llevé al horno un rato. Quedaron exquisitas.
Al principio a esos ingredientes rebeldes les ha pasado como a algunos terralandenses, que, por miedo a perder su poder individual, les cuesta mucho unirse, por eso nunca logran cumplir objetivos que los
beneficien a todos...






martes, 9 de enero de 2018

Dividir terrenos no es un buen negocio

Hace dos días y dieciséis horas que empezó el otoño.

Estoy paseando por el Bosque Rebelde, sintiendo su magia en todo mi ser...

¡Qué lindo! Me relaja la conexión con la naturaleza...

Este lugar tan bello no tiene dueño, pues es para que todos los seres puedan disfrutarlo.

¿Pero a quién se le habrá ocurrido adueñarse del resto de Terralandia? La dividieron en porciones para venderla y creen que hicieron buen negocio, como si los seres humanos no pudiésemos disfrutar de toda nuestra maravillosa Madre Tierra...

Me parece muy raro que haya gente que quiera poseer un lugar determinado. Hasta se pelean en las guerras contra quienes ni siquiera conocen. Pero igualmente tienen que demostrar estar muy enojados, porque los llaman ¨enemigos¨ y así se animan a matarlos.
Lo único que logran es destruirse entre sí... y ni siquiera obtienen (para ellos mismos) nada de aquello por lo cual los enviaron a pelear...

Eso no tiene lógica, porque los terralandenses, por el afán de ganar territorios, a lo sumo terminan siendo dueños de una milésima parte de lo que en realidad pudieran disfrutar, que sería ¨el espacio infinito¨.  



lunes, 8 de enero de 2018

Enjaulado

¡Qué lindo pajarito encontré en una ciudad de Terralandia!

No sé por qué estará encerrado en una jaula este pajarito. En Bosque Rebelde, en cambio, es imposible encontrar seres que no sean libres.

El hecho es que le abrí la puerta y me puso cara rara. Él se asustó, no sabía para qué tenía que salir de ahí.
Le dije que era libre y que podía volar adonde quisiese.
Me respondió que eso era imposible, pues hace un tiempo atrás un viajero que dijo ser ¨muy importante¨ lo había encerrado diciéndole que ¨por su bien¨ elegiría por él su alimento, la clase de agua que debía tomar, le seleccionaría el aire que tenía permitido respirar incluso le agregó unas sustancias para que (según dijo) ese aire sea ¨más nutritivo¨, le recomendó un tipo de medicina que iba a prevenirle vaya a saber qué enfermedad pero resulta que no sé por qué al final lo enfermó, además le anotó una lista de las vacunas que debían aplicarle, y con mucho interés le explicó las enseñanzas que debía aprender y hasta le detalló lo que no debía aprender o qué cosas debía olvidar, le dijo también que si la gente invertía gran cantidad de dinero comprándole muchos objetos (aunque el pajarito no los necesitara) iba a usarlos algún día para sentirse que se convertiría en un pajarito muy importante. Finalmente el viajero le ordenó qué paisaje debía mirar (y por eso le dispuso la jaula apuntando a ese lugar) y cuáles otros paisajes le serían denegados eternamente, y hasta fue capaz de hacer el listado exacto de los animalitos con los cuales le estaría permitido comunicarse desde su jaula y con cuáles debía pelearse para siempre aunque ni los conozca...
También le dijo que si volaba solito, iba a ser muy peligroso, por lo que ese viajero le prometió que ¨lo controlaría para protegerlo¨

En ese momento pensé ¨No hay peor esclavo que aquél que no sabe que lo es, pues tampoco sabrá hacer uso de la libertad, y menos aún si le enseñaron a tener miedo convenciéndolo que todo eso es por su bien¨

Le sugerí, entonces, que se anime a ser libre, y que no tenga miedo de elegir, pues vi que su sabiduría brillaba en su interior...

El pajarito se quedó pensando que muchos otros como él también habían sido enjaulados con las mismas condiciones y supuestamente todo fue también ¨por su bien¨, y nunca se animaron a volar. Entonces el pajarito se convenció que si la mayoría elegía permanecer enjaulado, sería que eso (¨seguramente¨) era lo correcto.

El pajarito bajó la mirada.

Y aunque la puerta de la jaula quedó abierta, él no se atrevió a salir... simplemente porque ¨la mayoría, tampoco lo hizo...¨




domingo, 7 de enero de 2018

A veces se corta la luz

Durante 3 días, 2 horas y 25 minutos estuve sin parar haciendo cosas en el Castillo, y casi no pisé el Bosque Rebelde, salvo una sola vez que salí para recoger 4 frutillas y 8 grosellas.
Y no junté más porque se habían terminado o porque se las habrá comido algún ratón.

Después de un rato, o sea, casi a la noche, empezó a anochecer.
Fue ahí cuando me saltaron 16 brillantes lágrimas del corazón, pues sentí nostalgia al recordar, de golpe, que miles de años antes de llegar a Terralandia, yo vivía en un complejo de Estrellas.

Entonces me conecté con las Estrellas y ellas me iluminaron, haciéndome saber que mi Alma eligió venir a Terralandia.
¡Qué raro, porque allá, en el complejo de Estrellas, estaba todo iluminado... y acá, en Terralandia, a veces, se corta la luz...!

Me quedé pensativa y se me acercaron un par de gatos asombrados...

A partir de ese momento, las frutillas, las grosellas, los ratones y las Estrellas me explicaron que no debo enojarme cuando en algún lugar de Terralandia se corta la luz.

Si me enfoco en la oscuridad, le estaré dando poder, y eso hará que se potencie...

Y, según parece, ¨la luz de Terralandia se cortará siempre que sea necesario recordarme que yo debo hacer brillar la mía...¨
Pues para eso hemos venido... ¿no?







sábado, 6 de enero de 2018

Soy Rebelde

En las noches estrelladas miren al cielo. Déjense llevar por el corazón que los guiará hasta encontrar una estrella llamada Sirius, la más brillante de todo el cielo nocturno visto desde Terralandia. Bueno, la porción de Terralandia que justo por casualidad le da la luz más brillante de Sirius, es el Bosque Rebelde.

Y para encontrar de día al Bosque Rebelde, fíjense que en Terralandia, detrás del árbol grande, está el Bosque, y allí, a setecientos tres pasos a la derecha, construí el Castillo Rebelde.

Si soy Rebelde como mi Castillo no es porque desobedezca a alguien. En realidad tampoco obedezco a nadie.

¿Obedecer? ¿Para qué? ¿A quién? Aquí vivo sola, aunque hay otras personas que viven más lejos, detrás, al costado o arriba de otros árboles...

A mí no se me ocurriría ir a buscar gente para pedirle que me manden, o que me digan qué tengo que hacer.
Tampoco miraría televisión ni escucharía radio, porque esos medios sólo sirven para manipular a la gente, y de ese modo les terminan ordenando lo que tienen que hacer. Bueno, en realidad aquí no hay televisión ni radio...



Crónica de mi llegada al Bosque Rebelde

Hay personas que creen que tengo plata y que soy agrandada porque me llamo Principessa. Pero eso no es verdad. Soy muy sensible. Entonces casi toda la noche estuve llorando hasta que a las 5.47 hs de la madrugada se me terminaron todas las lágrimas. Fue en ese momento cuando recordé que hace varios años atrás yo vivía en una ciudad de Terralandia, donde había mucha gente ruidosa y enojada. Y una noche de luna en cuarto menguante, me dormí profundamente. Dormí miles de horas. En medio del sueño o fuera de él (ya no recuerdo) sentí que en mi cabeza se conectaban experiencias que había soñado o que había vivido de verdad pero en otros planos. Cuando me pasó eso quizás ya habían transcurrido varios años lineales y la luna estaba en cuarto creciente. En ese momento aparecí en un Bosque Rebelde, que no tenía ningún dueño ni tampoco alguien que se le ocurriera gobernar (pues tampoco había gente) Y con siete mil ramas brillantes que habían caído a la tierra, construí yo misma un Castillo Rebelde.




martes, 2 de enero de 2018

Los habitantes de Terralandia

En Terralandia hay grupos que, bajo ningún concepto, quieren mezclarse entre sí, pues cada uno de ellos dice que tiene la verdad absoluta.

Estos grupos son:

1) Los Rebeldes Despiertos, que aprendieron a gobernarse a sí mismos. En realidad aquí habría una subdivisión: por un lado están los Rebeldes Despiertos Sabios, que no se agrandan por haber despertado, ni siquiera tratan de convencer a nadie para que despierte, y por otro lado están los Rebeldes Despiertos Despertadores Insistidores, que tratan a toda costa de molestar a los Inercianos, pues están convencidos que su gran misión es despertar y salvar a la humanidad de Terralandia. Este grupo de Rebeldes Despiertos Despertadores Insistidores aún no se dio cuenta que los Inercianos (entre otras cosas) duermen para despertar a los Despertadores. Es decir, Los Inercianos y los Despertadores están casi en la misma situación: Ninguno quiere despertarse a sí mismo)

2) El Grupo de los Señores Codiciosos que gobierna y manipula a los Inercianos y quiere apoderarse de toda Terralandia. Estos Señores se sienten molestos por la presencia de los Despiertos Sabios y de los Despiertos Despertadores, y prometen hacerlos distraer de su misión.

3) Los Inercianos (o Dormidos) conforman el grupo más numeroso, y obedecen al principio de la inercia que dice así: ¨Por costumbre, tradición, respeto o miedo, no están dispuestos a salir del lugar que ocupan¨. O sea, duermen todo el día, pero lo peor del caso es que ni siquiera saben que duermen... por lo que nunca se esforzarán en querer despertar.

Como vemos, entonces, la mayor parte de Terralandia está plagada de Inercianos, es decir, de personas que aún necesitan que les digan lo que tienen que hacer, y que las controlen para que lo cumplan. Esas personas (según las investigaciones científicas realizadas al respecto) se quejan todo el día, pero aún parece  que necesitan ser gobernadas.  Quienes gobiernan la mayor parte de Terralandia son un grupo de Señores Codiciosos muy poderosos, que también quieren adueñarse de Bosque Rebelde, para tener más poder y dinero, pero se les hace difícil, porque allí todos los seres vivos (y no vivos) han aprendido a gobernarse por sí mismos.
Terralandia es un bello Planeta en el cual la inercia es casi una adicción, simplemente porque la mayor parte de los terralandenses prefieren quedarse mirando la película que el grupo de Señores Codiciosos les proyecta, antes que atreverse a ser directores de su propia película.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, es decir, si por casualidad algún lector se está sintiendo identificado con alguno de los habitantes de Terralandia, no se asuste, pues los escritos de este Blog son pura fantasía, y nada tienen que ver con las características reales de los habitantes del Planeta Tierra.
Pero si aún así algún lector insiste en identificarse, pues adelante, seguramente todos tenemos alguna característica similar a uno que otro grupo terralandense...





Bosque Rebelde

A simple vista, el Bosque Rebelde es como cualquier otro lugar de Terralandia.
Pero tiene una gran diferencia: Bosque Rebelde es una pequeña zona del Planeta en la cual los seres vivos (y no vivos) ya no necesitan que les digan lo que tienen que hacer. Tampoco aceptan ser controlados para que se porten bien.
Podríamos encontrar bosques, o desiertos, o selvas, o ciudades... Da igual cómo se pueda llamar.
No importa el lugar, sino la apertura y expansión de consciencia de quienes lo habiten.
Cada rincón de Terralandia puede ser un lugar Rebelde...
En este caso, el término ¨Rebelde¨ no significa que desoiga las leyes necesarias de la civilización, sino que invita a animarse a disolver las estructuras cerradas del sistema, atornilladas en los seres humanos durante tantas generaciones, y que sólo han servido para perpetuar el estancamiento en la evolución de las Almas.






Principessa del Castillo Rebelde

He aquí una Rebelde Principessa, cuyo reinado tiene una única misión: ¨Gobernarse a sí misma para poder despertar¨. Esa tarea puede llevarle días, meses, años o incluso varias vidas.
De acuerdo a la clasificación de Habitantes de TERRALANDIA, Principessa ha estado oscilando entre el grupo de Inercianos y de Despiertos Despertadores Insistidores. Por fin (y de vez en cuando) siente que eso de insistir en querer despertar a los demás, la vuelve más dormida a ella. Por eso será mejor que su objetivo en Terralandia sea despertarse a sí misma. Pero ella misma reconoce que eso es toda una tarea ardua...
Lo que todos estamos seguros es que Principessa del Castillo Rebelde se declara en franca rebeldía contra todo sistema que le impida despertar y aprender a gobernarse a sí misma.
Principessa vive en un Castillo Rebelde, cristalino y luminoso, hecho con finas ramas y esencias de eucaliptos, con sutiles toques de delicadas orquídeas y aromas a mil frutos del Bosque Rebelde, refinados e impalpables colores arco iris, con una vaporosa, etérea y evanescente brisa del cosmos...
El Bosque Rebelde está dentro de Terralandia. Y para encontrarlo, sólo debés dejarte guiar por el corazón.